Let Go of Our Hardened Hearts and Open Ourselves to God's Will | Dejemos ir nuestros corazones endurecidos y abrámonos a la voluntad de Dios

March 23

 

Dear Families and Friends of St. Francis Xavier Parish,

“The people grumbled against Moses, saying, ‘Why did you ever make us leave Egypt?’” (Ex 17:3)

I recently heard a powerful quote that said, “People will not change until staying the same becomes more painful than changing.” You can read that again.

Even after God (through Moses) freed them from the Egyptians, the Hebrews were still slaves in their hearts: slaves to the Egyptian gods, slaves to the pagan ways of Egypt, slaves to the pleasures that kept them pacified, and slaves in the way they thought of themselves. They couldn’t be the free people of God if they were still bringing their slavery within them. 

When Moses came down from Mt. Sinai with the divine law for the new life of the Israelites, the plan could have been that they would go straight into Israel. But instead, the people hardened their hearts, and made a false god, like the gods of Egypt. And so, God had to take more time to get Egypt out of them. What could have been 40 days became the 40 years of the Exodus. Over and over the people would say, “All that you have said we will do.” And how quickly did adversity change that into, “Why did you ever make us leave Egypt?” and “Is the LORD in our midst or not?” 

What did God and Moses do to incur such criticism? They asked people to change. To leave Egypt, not just physically, but spiritually. And the people had made it clear to God that they weren’t going to change until God allowed their stubbornness to make them so miserable that they had to accept that they needed to change. Ask any recovering addict, and they’ll tell you the same thing. It was more painful to stay as they were than to embrace what it took to change. So, if some habit or attachment in your life is making you miserable, is there a message there? Is it a divine invitation to consider surrendering something that’s making you miserable, and finally embrace God’s will for your freedom, redemption, and peace for your life? That’s something to consider this Lent, as we detach from things that are not God’s will for us, to attach ourselves more strongly to His plan for us to flourish.

God bless you and your families,

Fr. Kelley

 

Español

 

Queridas familias y amigos de la parroquia de San Francisco Javier:

“El pueblo…fue a protestar contra Moisés, diciéndole: ‘¿Nos hiciste salir de Egipto, para morir de sed…?’” (Éxodo 17:3).

Recientemente escuché una cita conmovedora que decía: “La gente no cambiará hasta que permanecer  igual se vuelva más doloroso que cambiar”. Pueden leerla de nuevo.

Incluso después de que Dios (a través de Moisés) los liberara de los Egipcios, los Hebreos seguían siendo esclavos en sus corazones: esclavos de los dioses Egipcios, esclavos de las costumbres paganas de Egipto, esclavos de los placeres que los mantenían en paz y esclavos de su propia imagen. No podrían ser el pueblo libre de Dios si aún llevaban dentro su esclavitud.

Cuando Moisés bajó del Monte Sinaí con la ley divina para la nueva vida de los israelitas, el plan podría haber sido que fueran directamente a Israel. Pero en cambio, el pueblo endureció su corazón y creó un dios falso, como los dioses de Egipto. Así que Dios tuvo que tomarse más tiempo para sacarlos de Egipto. Lo que pudieron haber sido 40 días se convirtieron en los 40 años del Éxodo. Una y otra vez, el pueblo decía: "Haremos todo lo que has dicho". Y con qué rapidez la adversidad transformó eso en: "¿Por qué nos hiciste salir de Egipto?" y "¿Está el SEÑOR entre nosotros o no?".

¿Qué hicieron Dios y Moisés para recibir tantas críticas? Pidieron al pueblo que cambiará. Que saliera de Egipto, no solo físicamente, sino espiritualmente. Y el pueblo le había dejado claro a Dios que no iba a cambiar hasta que Dios permitiera que su terquedad los hiciera tan miserables que tuvieron que aceptar que necesitaban cambiar. Pregúntale a cualquier adicto en recuperación y te dirá lo mismo. Fue más doloroso quedarse como estaba que aceptar lo que costó cambiar. Entonces, si algún hábito o apego en tu vida te hace miserable, ¿hay algún mensaje ahí? ¿Es una invitación divina a considerar renunciar a algo que te hace sentir miserable y finalmente aceptar la voluntad de Dios para tu libertad, redención y paz en tu vida? Es algo que debemos considerar en esta Cuaresma, al desprendernos de lo que no es la voluntad de Dios para nosotros y aferrarnos más a su plan para que prosperemos.

Que Dios los bendiga a ustedes y a sus familias,

Padre Kelley

Previous
Previous

Practice Makes Perfect When Sharing Our Faith with Others | La práctica hace al maestro al compartir nuestra fe con los demás

Next
Next

God's Gift of Grace | El don de la gracia de Dios