Practice Makes Perfect When Sharing Our Faith with Others | La práctica hace al maestro al compartir nuestra fe con los demás

March 30

Dear Families and Friends of St. Francis Xavier Parish,

Jesus said, “Do you believe in the Son of Man?” He answered, “Who is he, sir, that I may believe in him?”

Our Lenten Soup & Scripture series, going through Dr. Brant Pitre’s book, “The Jewish Roots of the Eucharist,” has a three-fold goal. First, to enjoy a meal and grow our parish friendships with Lenten gatherings. Second, to help us grow with scripture, faith, and prayer. And third, to help us in our capacity to share our faith. This last one is the priority goal of the CLI group tasked with faith formation: that our parishioners will feel more comfortable in sharing their faith.

There’s a story of a pottery class. Half of the class was told that they will be graded on how many pots they make, not worrying about quality, just quantity. The other half of the class was told that they will be graded on the quality of one single pot. They only had to make one, but it would be scrupulously evaluated.

At the end of the class, the first group had piles of pots, and some of them ended up being high quality, beautiful, and well-made. But many in the other group had scarcely made a single high-quality pot. The point of the story is that perfectionism can be the enemy of effectiveness. Excellence comes from high quantity and continuous improvement. We must be willing to start badly and patiently improve to get to excellence.

And so we’re not going to get more comfortable sharing our faith by only focusing on learning more about our faith until we feel we can share it perfectly. We’re going to get more comfortable by doing it a lot, finding out what we need to learn more about, and improving. If we’re not willing to have failures, we’ll barely start, barely improve, and barely succeed.

But we also have a secret weapon to help us: we have the gifts of the Holy Spirit. And I can tell you from experience, that many times that we will think we have failed, we might find that we were more effective than we felt. The real failure is the fear of thinking we must do it perfectly. The real success is understanding that we must do it frequently, and with great love.

God bless you and your families,

Fr. Kelley

Español

Queridas familias y amigos de la parroquia de San Francisco Javier:

Jesús dijo: "¿Crees tu en el Hijo del Hombre?". Él contestó: "¿Y quién es, Señor, para que yo crea en él?".

Nuestra serie "Sopa Cuaresmal y Escritura", que analiza el libro del Dr. Brant Pitre, "Las Raíces Judías de la Eucaristía", tiene un triple objetivo. Primero, disfrutar de una comida y fortalecer nuestras amistades parroquiales con las reuniones de Cuaresma. Segundo, ayudarnos a crecer en la Sagrada Escritura, la fe y la oración. Y tercero, fortalecer nuestra capacidad para compartir nuestra fe. Este último es el objetivo prioritario del grupo de CLI encargado de la formación en la fe: que nuestros feligreses se sientan más cómodos al compartir su fe.

Hay una anécdota de una clase de cerámica. A la mitad de la clase se les dijo que se les calificaría por la cantidad de piezas que hicieran, sin importar la calidad, sino la cantidad. A la otra mitad se les dijo que se les calificaría por la calidad de una sola pieza. Solo tenían que hacer una, pero sería evaluada minuciosamente.

Al final de la clase, el primer grupo tenía montones de vasijas, y algunas resultaron ser de alta calidad, hermosas y bien hechas. Pero muchos del otro grupo apenas habían hecho una sola vasija de alta calidad. La clave está en que el perfeccionismo puede ser enemigo de la eficacia. La excelencia proviene de la cantidad y la mejora continua. Debemos estar dispuestos a empezar mal y a mejorar con paciencia para alcanzar la excelencia.

Por lo tanto, no nos sentiremos más cómodos compartiendo nuestra fe si solo nos centramos en aprender más sobre ella hasta que sintamos que podemos compartirla a la perfección. Nos sentiremos más cómodos practicándola mucho, descubriendo qué necesitamos aprender más y mejorando. Si no estamos dispuestos a fracasar, apenas comenzaremos, apenas mejoraremos y apenas tendremos éxito.

Pero también tenemos un arma secreta que nos ayuda: tenemos los dones del Espíritu Santo. Y les digo por experiencia que muchas veces, cuando pensamos que hemos fracasado, descubrimos que fuimos más efectivos de lo que creíamos. El verdadero fracaso es el miedo a pensar que debemos hacerlo a la perfección. El verdadero éxito es comprender que debemos hacerlo con frecuencia y con gran amor.

Que Dios los bendiga a ustedes y a sus familias,

Padre Kelley

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